13 julio 2011

Crónica en Aldea Digital 2010

Les dejo la serie de videos que elaboré acerca de Aldea Digital en su edición 2010, no tan complejo como Campus Party, pero para ser su primera edición les fue bastante bien.

ALDEA DIGITAL 2010


LOS ALDEANOS


LOS STANDS DE ALDEA DIGITAL


LOS QUE FUERON A LA ALDEA DIGITAL

24 marzo 2010

Listones Amarillos


Al tomar clase en la última fila, bien atrás donde el profesor ignorará presencia alguna. Clásico error de estudiante, la primera idea en tu mente: “Ojalá y no me pregunte”.

Con miradas cautelosas se examina el entorno en el que ahora se desenvuelve la vida académica: el blanco color de la pared de ladrillo, las manchas sin forma en el piso de azulejo, el verde desteñido del pizarrón; el compañero de clase que viste al estilo “dark” con sus gigantescas botas rompecráneos, pantalón de cuero negro con costuras por diferentes partes, una “blusa masculina” de múltiples encajes lúgubres; por allá una exuberante muchacha rubia y de ojos cafés que exponía sus lindas pero mal rasuradas piernas que, poco a poco, ceden ante la miniatura de falda que presume a sus vecinas de asiento; el par de gays que chismorreaban en voz alta y juguetean con sus manos haciendo ademanes y señas entre ellos cerca del pequeño escritorio, y la horrible textura facial del profesor que entraba al lugar con indicios de que el curso sería catastrófico para el alumnado.

Fue ahí cuando me hubiera agradado encontrarme junto al “gótico” y preguntarle su opinión acerca del maestro y burlarnos del estúpido, o a lado de la niña para por lo menos examinar detenidamente sus muslos, tratar de invitarla al cine y distraerme del asunto.

Pero no fue así, estaba recargado en la pared más lejana del pizarrón y en total soledad compañeril-estudiantil.

Te acomodaste en la silla y recargaste el mentón en tu puño queriendo descifrar la vida de aquel individuo que se hacía llamar pedagogo. ¿Realmente habrá terminado sus estudios?, y si tuviera familia, ¿cómo se comportaría con ella?

“No soportaría que mi padre fuese profesor. ¡Imaginate!, utilizando sus técnicas de enseñanza para absolutamente todo, para estudiar, para escribir, para hablar, quizás hasta para ir al baño: desabrocha tus pantalones y bóxer, siéntate en el excusado, puja y corta, puja y corta, toma un par de cuadritos de papel higiénico y limpia; recuerda, de abajo hacia arriba, sube tus pantalones, ¡Límpiate las manos!, retirate del cuarto de baño y ve a tragar fibra”.

El profesor señalaba la inadecuada y poco conveniente (para nosotros los estudiantes) forma de evaluación. No existía remedio, debías quedarte escuchando los seudo ideales que el educador sostenía en nombre del marxismo y sus derivados hasta el momento en que leyera la hoja de asistencias y tú pudieses gritar “presente”.

Por la ventana se observaba la ligera llovizna que caía y rociaba cada área al aire libre, desde árboles hasta los caminantes que transitaban por los pasillos descubiertos de la escuela.

Me pareció una linda caída de lluvia. ¡Me encanta la lluvia!

Si no fuera por lo que llamo un “trauma materno” por evitar empaparme en la lluvia de un chiquillo y mi madre diciendo “no te mojes que te vas a enfermar”, correría hacía afuera cada vez que notara que las gotas caen, me bañaría con esa agua que parece una ducha gigante y donde el impacto con la piel es mucho mayor al que te ofrece una simple regadera.

Una vez acampé con algunos amigos en el bosque, era una florida arboleda cerca de Cuernavaca, pero lo bastante lejos como para disfrutar la quietud y aventura de la naturaleza cruda, no como la pintan en los anuncios publicitarios donde ensalzan la utilidad e indispensabilidad de un producto en cualquier lugar.

Aquella noche el cielo amenazaba con arrojar grandes lágrimas de sus escasas pero cargadas nubes. Ya habíamos instalado nuestro campamento, pero previamente salimos a explorar y reconocer el terreno; cuando la tormenta comenzó nos encontrábamos bastante lejos de nuestro refugio nocturno.

Acordamos cortar el trayecto al atravesar un pequeño cerro que se situaba frente a nosotros. ¡Que gran estupidez!, la tierra estaba mojada y en varias ocasiones resbalamos en las lisas rocas que con un poco de agua representaban el riesgo de tropezar e ir de cara al suelo.

Por fin, llegamos al campamento con mucho menos tiempo del que hubiéramos tardado si nos hubiésemos decidido por la ruta larga. Por supuesto que llegamos con múltiples raspones, moretones y dolores en el trasero, pero había sido una experiencia única.


Fue en esos recuerdos de añoranza cuando una voz se oyó desde la puerta del aula: “¿puedo entrar profesor?”, el imitador de educador miró a la joven que esperaba una respuesta favorable, él no respondió a la pregunta, en cambio aprovecho maliciosamente la situación para señalar que la tolerancia es de 10 minutos después de haber empezado la hora de clase.

Y mientras daba un nuevo sermón relativo a la responsabilidad, la chica seguía esperando en la puerta.

Si sólo la hubieses visto. Su ropa reflejaba su apuro por llegar a clase: sus zapatos y pantalones se encontraban empapados, su chamarra también destacaba el agua de la cual había sido presa la niña, pero su cabello… su cabello tenía un excelente tono rojizo que hacía percibir su condición de pelirroja. ¿Habrá sido la intensa luz que se encontraba detrás de ella la que me impresionó?

Finalmente, ella entró y cruzó el salón hasta tomar asiento en el lugar desocupado frente a mí.

Froto sus manos para recibir un poco de calor por la fricción de la piel, peinó un poco su mojado cabello, algunas gotas rodaban por sus mechones hasta que se precipitaban una y otra vez en el suelo.

Cabello.

Liso y definido.

Mi mente y atención se centraban sólo en ese cabello, ¿describirlo?, quizás… hermoso.
Desde la raíz hasta las puntas se destellaba un color inimitable, los ligeros mechones revelaban que la muchacha había jugado a encontrar el estilo y tono correcto… lo logró, la rica abundancia era digna de ser tocada y examinada a profundidad, era como una invitación a la exploración de aquella hermosa selva que se levantaba en la cabeza de la joven, y esa invitación era coronada con un par de listones amarillos que sujetaban el cabello, unos listones que contrastaban con lo escarlata del pelo, sencillos pero suficientes para crear un bello y fascinante detalle.

Mi curiosidad me impulsó, me acerqué lentamente con el temor a que me descubriera. Respiré el aroma de su cabello, “Delicioso” murmuré. Ella volteó para verme, pero de forma ávida me recline nuevamente en el respaldo de la silla; con una extraña mirada trató de descubrir el motivo de mi comentario, buscó mis ojos.
–Quizás no se dio cuenta de mi atrevimiento-, pensé.

Resignada, volvió a acomodarse en su lugar.

24 noviembre 2009

Bésame, bésame mucho


Bésame, bésame mucho

Ya sea de piquito, lengüita, esquimal o mariposa, el beso es un contacto físico por el que expresamos nuestro cariño y afecto, pero ¿Qué es lo que hay detrás de un beso?

Por Geovanni


Si de listar los tipos de besos se trata, pues hay una amplia gama de respuestas:
Diana: “A mí me encantan los besos suaves, de esos que son tiernos, con ligeros contactos en los labios. ¡Me fascinan!”

Jorge: “Los tierno-progresivos, donde se empiezan con pequeños besitos en la mejilla, poco a poco se van volviendo más sensuales hasta que todo termina con un súper beso apasionado. Esos son muy ricos”

Julieta: “Hay besos húmedos que te hacen calentar y besos babosos que te dan asco”

Sonia: “Agresivos o tipo alien. Bien apasionados, con todo y mordiscos, claro, son mordidas ligeras. Te apoderas de la boca del otro y casi lo dejas sin respiración. Esos sí que son besos cuando estás enamorado”

Miguel: “Los que sólo utilizas la punta de la nariz, frotándola con la nariz del otro, los de esquimal. Son muy tiernos”

Carla: “El francés, con su modalidad de luchas de lenguas, explorador, y asfixiante. Divertidísimo”

Y todavía se quedan muchos fuera de esta lista.


Destapando al beso

Besar es la manifestación de un contacto físico. Puede tener muchos significados, esto depende de la persona y la proximidad que se tenga con ésta. El beso a mamá es muy diferente al beso con el que saludas a un amig@ o el beso que ofreces a tu pareja. Puede tener varias connotaciones: afectivas, de saludo y hasta de agresión, todo depende del contexto donde se desarrollen los besos y las personas que se vean involucradas.

“Nos besamos porque es una necesidad física, afectiva, social, cultural y hasta filosófica. El beso permite reconocernos en el otro, y el otro se reconoce en nosotros, ya que a través de este contacto transmitimos nuestros sentimientos. Es una búsqueda de contacto y afecto”, explica en entrevista Alma Lidia Martínez Olivera, psicóloga y profesora de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza.

Por ejemplo, cuando saludamos a un amig@ en la mejilla, manifestamos que hay afecto, aprobación y aceptación, de que gustamos de la compañía y proximidad del otro.
A un nivel de pareja, el beso tiene un significado más profundo. De primer plano está la atracción física, ya que cuando cuando nos besamos (al igual que con otros sucesos en la vida) se generan sustancias como las feromonas que desencadenan en nuestro cerebro la clásica idea del “me gusta”, y que posteriormente la idea se refleja en esa mezcla de emociones que llamamos “enamoramiento”.

“Se ejercen significados a nivel de pensamiento, empezamos a dar valor al comportamiento de esa persona que nos gustó: es un buen chico, es inteligente, es guapo, es trabajador…y me gusta. Posteriormente vendría el sentimiento: lo quiero, lo amo, lo necesito, lo extraño. En el beso se resume todo esto”, explica la experta.


Aceptación

Besar es fundamental para la estabilidad de la relación amorosa. El beso es la confirmación para la pareja de que es aceptado, atractivo y sexualmente deseable. “Los animales se tocan para transmitir mensajes que decodifican. Los humanos en mucho mayor medida ya que tenemos ésta capacidad de raciocinio e interpretación de la realidad y las relaciones. Reconocernos en el otro y que el otro se reconozca en nosotros”, expresa la profesora Martínez, “Los besos son incitadores para iniciar un contacto sexual que provocan excitación y se lleva a contactos más íntimos y profundos como los besos de lengua, por supuesto, dependiendo del acuerdo común al que llegue la pareja”.


La confirmación

Pero no son los besos la única forma de contacto y expresión que existen. Los abrazos, las caricias y la palabra hablada son otros elementos que debemos tomar en cuenta para manifestar lo que sentimos, sin embargo, en conjunto estos pueden delatar lo que verdaderamente queremos decir al otro.

“Nuestro cuerpo está capacitado para mandar mensajes de diferente tipo, en distintas situaciones y en todo momento. Las posiciones corporales, gesticulaciones y miradas pueden coincidir o no con lo que dices. Pareciera que son dos lenguajes distintos, dos formas de comunicar, que pueden ser contradictorias entre sí o complementarias” puntualiza la especialista.

Y es que esta parte es muy importante, ya que señalará al otro si realmente sientes algo especial por esa persona. Sobretodo “las mujeres dan un mayor significado al contacto que tengan con la pareja. Para ellas no es suficiente las palabras, sino su confirmación a través del contacto físico; es por eso que preguntan constantemente `¿Me amas?, ¿Me quieres?, ¿me veo bonita?`, pero siempre al tanto de las expresiones faciales y contactos como besos y caricias que acompañan a la palabra de la pareja”.

Ahora que sabes más sobre el beso, ¡Bésal@ mucho!


26 octubre 2009

Love

Y así pasa...


Lyrics | Robin Hood - Love lyrics


LOVE
It seems like only yesterday
You were just a child at play
Now you're all grown up inside of me
Oh, how fast those moments flee
Once we watched a lazy world go by
Now the days seem to fly
Life is brief, but when it's gone
Love goes on and on
Love will live
Love will last
Love goes on and on and on
Once we watched a lazy world go by
Now the days seem to fly
Life is brief, but when it's gone
Love goes on and on

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